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LA PLAGA

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  «No sé si alguna vez existió ese mundo, flotando a la deriva en las aguas del tiempo. A menudo lo he visto con su bruma púrpura, parpadeando en el abismo de algún sueño vago.» Howard Phillips Lovecraft                                                                                                                                 Durante un tiempo la ignorancia abonó el desastre. Todos siguieron con sus quehaceres y sus costumbres sin que nadie se diera cuenta de que un crepúsculo gris se cernía inclemente sobre ellos, hasta que fue demasiado tarde y acaparó todas las horas del día y de la noc...

FATUM

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FATUM Hace ya algún tiempo que me cuesta dormir; un miedo irracional transita por mi cuerpo, escarba en mi cabeza, y es tan pertinaz en su intención que ha destruido la cómoda rutina de mi vida. Cualquier ruido me altera, o mejor sería decir, que me exalta hasta el punto de sufrir espasmos. He desconectado los teléfonos, he arrancado las aldabas de la puerta y he roto el timbre. Tengo la constante sensación de sentirme vigilado. Me he esmerado en iluminar las estancias de modo que no quede ningún rincón a oscuras, en esos recovecos en penumbra quien sabe lo que podría esconderse. El horror más grande es no saber qué cosa nos lo produce. Hoy me he mirado en el espejo y lo que he visto me ha llenado de espanto. Mi imagen es la de un ser perturbado de ojos vidriosos, oscuras ojeras y piel macilenta. Entorno a mí ondula una aureola de muerte. Todo empezó hace unos días; primero fue un zumbido amortiguado a través de las paredes, luego fueron unos intermitentes...

SANGRE DE VAMPIRO

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Le invocaste inconsciente en el regazo de la noche más fría, cuando el sueño a tus párpados no descendía. Cautiva de una extraña sugestión, de tu pecho nació un lamento, y tórnose lívida tu frente al oír pasar la muerte. Del febril duermevela despertaste, y te contó el alba que fue un delirio. Pero la duda no alienta ni consuela, y así el día se llevó tu alegría, y la noche trajo la melancolía. la enfermedad fue martirio que de tu ser ahuyentó el vigor y de tu piel de lirio borró el color. Sombras negras tus ojos rodearon trayendo a tu alma desaliento y dolor. ¿Cuál era la causa de tu infinito cansancio? No podías tú saber que el culpable era el infame quien con arteras tentaciones al infierno te arrastró, entre vapores de vino rancio. ¿Cómo ibas a saber que era un vampiro, un ser expulsado de la tumba que, desde un panteón olvidado, ...